El pueblo de Teti disfruta de una vista panorámica con el fondo de las cumbres rocosas que rodean el lago de Cucchinadorza, la segunda de las cuencas artificiales del río Taloro. El territorio de Teti ofrece un patrimonio medioambiental de gran interés, ya sea desde el punto de vista floral como animal. Con una posición privilegiada, conserva numerosos testimonios arqueológicos que datan del periodo prenurágico y nurágico. Su nombre proviene de la planta "Smilax aspera", llamada "titione" en el dialecto de Teti, que crece en todo el territorio. Rico en bosques forndosos y manantiales, es un destino único para los aficionados al senderismo. Entre los testimonios de naturaleza arqueológica están diversos pueblos nurágicos, como Abini, s'Urbale, su Carratzu y su Ballu. Se recomienda la visita a los monumentos nurágicos Alinedu y Turria, y a las tumbas de los gigantes de Atzadalai y de s'Urbale. El pueblo cuenta hoy con aproximadamente ochocientos habitantes y la economía se basa principalmente en el sector terciario y la ganadería.

Además de los maravillosos y forndosos bosques de encinos y alcornocales seculares, en los campos de Teti se puede ver ciervos, gamos, jabalíes, lobos y liebres. Es de notable interés la iglesia de Santa Maria de las Nieves, patrona del pueblo ubicada en el centro histórico. Data del siglo XVII y conserva interesantes decoraciones interiores. Otra iglesia más modesta es la dedicada a San Sebastián, situada a un nivel más bajo respecto al pueblo. El edificio, de nave única, tiene orígenes gótico-aragoneses. Sobre las tradiciones típicas, los habitantes de Teti alimentan un gran sentido de identidad, participando activamente en las fiestas que se celebran cada año. Entre las más conocidas, está la fiesta de San Antonio Abate, el 15, 16 y 17 de enero, con oraciones alrededor de un gran fuego bendecido con ocasión de la fiesta. La velada de cierre de la fiesta ofrece degustaciones de productos típicos. Entre otras fiestas, destaca la fiesta de San Sebastián, que se celebra el último domingo de agosto y en la que se hace la procesión hasta la iglesia, donde en los "cumbessias" (novenarios) se alojan las familias de los fieles que siguen al Santo. La patrona del pueblo es Santa Maria del las Nieves, y se festeja el 5 de agosto.