Las grutas de Is Zuddas se abren en la caliza del Monte Meana (236 m sobre el nivel del mar) y Santadi y se extienden a lo largo de, aproximadamente, 1650 m, aunque el recorrido turístico está limitado a 500m. Consta de diferentes salas, cada una de ellas se distingue por las particulares características de las concreciones. Inmediatamente después de la entrada, a la vuelta, se encuentran los restos del Prolagus Sardus, un roedor actualmente extinguido sólo presente en Cerdeña y en Córcega.

Entre las salas más bellas, destaca la llamada del Órgano, cuyo nombre se debe a una columna de estalactitas y estalagmitas que hace pensar en un órgano de tubos, en cuya base son aragonitos coraloides, estalagmitas, chorros, estalactitas y formaciones tubulares, mientras que las paredes están recubiertas por cándidos aragonitos aciformes. Después de un breve túnel, se entra en el Salón del Teatro, imponente y bellísimo, para llegar, por último, a la Sala de las Excéntricas, decorada por rarísimos aragonitos excéntricos, cuya formación horizontal todavía no ha sido explicada por los expertos.

Constituyen la peculiaridad más significativa de las grutas: de hecho, hacen las grutas de Is Zuddas únicas en el mundo por su concentración en un único ambiente. Desde hace algunos años, en la Sala del Órgano, se ha instalado, en el periodo navideño, un sugestivo pesebre, formado por esculturas de tracita de Giovanni Salidu. En la misma zona, se encuentran otras grutas muy interesantes: la Gruta Pirosu, en cuyo interior se ha encontrado un santuario hipogeo nurágico, la Gruta del Campanaccio y la Gruta de la Capra. Sin embargo, éstas están abiertas sólo para visitas de espeleología guiadas por el SpeleoClub de Santadi.