Pequeña población del Bajo Sulcis, al lado de Santadi y Giba, Piscinas tiene unos 886 habitantes en una superficie de 14 km cuadrados, a una altura de 66 m sobre el nivel del mar. Su topónimo proviene del latín y responde al nombre del río que atraviesa el territorio: el río Piscinas. En el medioevo perteneció al giudicato de Cagliari, que posteriormente lo cedió a Pisa y Génova. Después del año 1.000, el pueblo fue lugar de asentamientos monacales con la posterior construcción de conventos. En 1355 la "villa" de Piscinas, mencionada en los documentos feudales con Giba, entró a formar parte de las posesiones del noble Guantino de Serra. En el siglo XIX se convirtió en pueblo de Villarios, instituido en 1853 e incluyó las localidades de Giba, Masainas y Sant'Anna Arresi. En el siglo XVI es cedido en feudo al Magnífico Pietro Salazar.

Es de gran interés cultural la villa patricia de la familia Salazar, rodeada por un lujoso y amplio jardín. Fue construida a finales del siglo XIX por el arquitecto Giorgio Asproni, hijo del diputado sardo. El edificio, conocido también como villa Bice, aloja hoy eventos de caracter cultural. Algunas zonas del territorio de los alrededores, a pesar de que no recaen en sus límites administrativos sino en los de los pueblos limítrofes, están rodeados de lugares arqueológicos de gran interés que dan testimonio de la antigua vida humana. De la época neolítica (VII-VI milennio a. C.), los testimonios hallados en la gruta de Su Benazu, del Monte Miana y en las domus de janas. En las fortificaciones de Pani Loriga, construidas para defender los asentamientos rurales de las incursiones externas, hay restos correspondientes a la civilización fenicia y cartaginense. Piscinas es conocido por la producción artesanal de esteras de cañas sardas elaboradas con hilo cincado. En lo que respecta a celebraciones, cada 5 de agosto se hace una fiesta dedicada a la Beata Virgen de las Nieves. este mismo mes se organiza la "Fiesta del criador y de la pasta", polo de atracción para un conspicuo flujo turístico. En invierno destaca el Carnaval campesino, avivado por las máscaras autóctonas llamadas "Cicittedda".