En el centro poblado, cerca de la iglesia de Santa Maria de Navarra, se levanta un parque urbano formado por los restos de selva mediterránea, con espesos árboles de cetrinos clasificados como monumentos naturales. El más elevado es un ejemplar milenario que llega a una altura aproximada de 10 metros, con un diámetro de tronco de 8 metros. Hay otros ejemplares, como un algarrobo de 11 metros de alto y un bogarolo de 16 metros con un diámetro de casi 3 metros y medio. Vale la pena visitar la pequeña iglesia del pueblo, contigua al parque. La leyenda dice que fue edificada en el Medioevo por deseo de la hija de un rey de Navarra, en memoria de un naufragio con supervivientes. Cerca de los cetrinos también se encuentran restos arqueológicos en un gran macizo que en una de sus caras tiene una serie de copelas.