A lo largo de las paredes que lo delimitan al este de la amplia meseta caliza-dolomita de "Taccu di Osini" se abre la garganta llamada Escalera de San Giorgio, declarado, de conformidad con la Ley Regional de 1989, Monumento Natural de Cerdeña. En jerga local, con el término “escalera” se entiende el acceso abrupto y accidentado a través de una zona rocosa y, en concreto, indica un paso natural de conexión entre dos valles, el de Rio Pardu al noreste y el del Flumineddu al suroeste. Esta escarpada garganta se sitúa a una altura de 870-928 metros, ofreciendo escenarios de belleza espectacular. Está delimitada por altas e impresionantes paredes rocosas y, algo que la hace especialmente única, es atravesada por una estrecha cinta de asfalto procedente de Osini, que permite una fácil visión. El lugar se caracteriza por diferentes diaclasas (fracturas de las masas rocosas, sin apreciable deslizamiento de las paredes generadas), entre ellas, la más imponente e impresionante es la llamada Sa Brecca 'e Usala, que atraviesa verticalmente la pared oeste de la garganta y cuenta con 100 metros de profundidad. Desde aquí, es posible subir por las paredes rocosas, que se erigen en vertical durante algunas decenas de metros, separadas por una pequeñísima distancia, gracias aun corta línea interrumpida por peldaños que conduce a la cumbre, desde donde se puede admirar un panorama impresionante al Valle del Rio Pardu. La punta más alta que sobresale de la Escalera es Su Casteddu (el Castillo), topónimo que ha inducido a algunos expertos a pensar que, en el pasado, hubo un castillo medieval o, más probablemente, una base militar de la época romano-bizantina, tal y como hacen suponer los descubrimientos de monedas y materiales cerámicos. El nombre de este bellísimo monumento natural hace pensar en el de Santo Obispo de Suelli Giorgio quien, según cuenta la leyenda, llegaría aquí una noche desde Seui. Al estar en problemas, cerca de las altas paredes que sobrepasan el pueblo de Osini, ordenó a la montaña que se abriera para permitirle el paso, haciendo nacer, así, la garganta.