Para llegar a su parte más profunda, deberás bajar por centenares de peldaños, pero lo que verás compensará ampliamente el esfuerzo y te dejará sorprendido y boquiabierto: un fascinante y bello panorama de estalagmitas, estalactitas y coladas que decoran majestuosamente las diferentes salas. La cueva de su Marmuri, llamada así porque su roca calcárea parece mármol (marmuri en sardo), se abre a 880 metros de altitud y la parte que se puede visitar tiene 850 m de longitud. Se encuentra en el taccu de Ulassai, macizo que se alza en el homónimo pueblo de la Ogliastra más profunda, desde siempre meta de los amantes de la escalada y el senderismo. Esta gran cueva a un kilómetro del pueblo se formó hace 150 millones de años gracias a la fuerza de erosión del agua.

Para llegar a ella se debe recorrer una carretera que pasa entre paredes escarpadas y profundas gargantas. La entrada se encuentra en una pared empinada, accesible gracias a una escalera abierta al público desde la mitad del s. XX. Tras llegar a la entrada, se sigue por un cómodo camino plano que permite admirar magníficas concreciones que todavía se están formando. Te aconsejamos que de vez en cuando levantes la vista para contemplar las paredes que, en algunos puntos, tienen más de 70 m de altura y hacen que esta cueva sea una de más impresionantes de Europa.

La visita dura aproximadamente una hora y se hace siguiendo un camino fácil y cómodo que pasa por varias salas donde es posible admirar estanques, lagos alimentados por el incesante goteo del agua, estalactitas, estalagmitas, columnas, pisolitos y splash, formas esféricas provocadas por el goteo. En la cueva, la temperatura se mantiene constante en diez grados por lo que es recomendable ir abrigado. Entre las muchas salas que se visitan cabe señalar la Gran Sala, de 72 m de longitud y 30 m de ancho, la Sala del Órgano, cuyas concreciones parecen los tubos de este instrumento musical, la Sala del Cactus, caracterizada por dos estalagmitas de veinte metros de altura que recuerdan estas plantas, la Sala de los Murciélagos, la Galería de los Estanques y la Galería Final. Mires donde mires, la emoción está garantizada.

Su Marmuri es uno de los monumentos naturales más famosos de Cerdeña, pero no es el único de Ulassai, que cuenta con paisajes con agua que no tienen rival. Nos referimos a las imponentes cascadas de Lequarci y Lecorci, dos ríos cuyas aguas caen de forma espectacular por unas paredes calcáreas verticales a apenas medio kilómetro del pueblo. Las aguas del Lecorci brotan ligeramente por debajo de la famosa cueva y se unen, un poco más allá, con las del Lequarci.

Ulassai no solo merece una visita por su espectacular naturaleza, sino también por su rica tradición cultural: en este pueblo-museo nació la famosa artista Maria Lai a la que se ha dedicado la Stazione dell’Arte.