Un maravilloso oasis lejos de todo: imponentes y sinuosas dunas de arena fina, cálida y dorada, de hasta 60 metros de altura, moldeadas por el mistral, que se extienden desde el interior a lo largo de varios kilómetros hasta sumergirse en el mar azul, infinito y reluciente. Piscinas, joya de la Costa Verde en el municipio de Arbus, parece una pintura oriental, un paisaje que deja sin respiro, una playa que no puedes perderte durante tu estancia en la isla, clasificada entre las más bonitas del mundo por la revista National Geographic. Tras recorrer caminos de tierra y arena, de repente aparece ante el visitante una amplia playa dorada que se extiende por más de siete kilómetros de longitud. En el horizonte, el azul del mar y el azul del cielo se funden, mientras que las dunas de arena brillante, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se mezclan con los colores de la maquia mediterránea. La vegetación crece exuberante: enebros centenarios de ramas retorcidas, lentiscos y acebuches que forman pequeños bosques y, en primavera, alhelíes, azucenas de mar y amapolas de arena. Aquí, de vez en cuando merodea el ciervo sardo, mientras que en la orilla las tortugas marinas depositan los huevos.

Gracias a su gran extensión, es fácil encontrar un lugar tranquilo donde tumbarse al sol. No es casualidad que un amplio tramo (800 m) se haya convertido oficialmente, en 2018, en la playa naturista más grande de Europa. Además, los centros urbanos están muy lejos y hay pocos establecimientos donde alojarse: tan solo un camping y un hotel cerca de las dunas. En la playa hay dos chiringuitos con buenas vistas y es posible alquilar tumbonas y sombrillas, canoas, patines de pedales y lanchas neumáticas. El aparcamiento está equipado para autocaravanas.

El límpido fondo marino se hace profundo casi de inmediato, pasando rápidamente de un mínimo de dos o tres metros a algunas decenas de metros. Si te sumerges en sus aguas podrás explorar los fondos donde, desde hace tres siglos, a 200 de la orilla, descansa una nave inglesa naufragada. La desembocadura de dos torrentes atrae cerca de la orilla a peces que buscan mújoles. A los amantes del surf casting les gustará saber que estas aguas están pobladas de herreras, corvallos y doradas. El mar salvaje de la Costa Verde rara vez está tranquilo y, por ello, es aconsejable bañarse siempre con precaución. El viento constante levanta olas largas y altas, lo que convierte a esta playa en un destino de surfistas: windsurf, kitesurf y surf de tabla aquí se practican incluso de invierno.

Para llegar a Piscinas, se puede ir por Guspini o Arbus siguiendo un itinerario que te permitirá adentrarte en el pasado recorriendo las antiguas minas de la zona. Luego, la carretera sigue hasta Ingurtosu desde donde se desciende hasta el mar por el valle de is Animas. El pueblo, hoy fantasma y parte del parque geominero de Cerdeña, durante más de un siglo ha sido el lugar donde se ubicaba la dirección de las minas cercanas pertenecientes al complejo de Montevecchio. En una atmósfera de far west, podrás conocer de cerca como era este pueblo minero con la villa del director y el edificio de la dirección, la iglesia y el hospital, las viviendas sencillas de los trabajadores, las minas con los pozos, las instalaciones y los lavaderos. La carretera desciende bruscamente a través de montañas de materiales de desecho, carros oxidados y vagones de ferrocarril abandonados, utilizados para transportar los minerales hasta el amarre de la playa.

Las dunas son características de toda la Costa Verde. Este paisaje sahariano, modelado por un escultor excepcional, el mistral, se ve no solo en Piscinas, sino también en muchos otros lugares. En Torre dei Corsari y en las Sabbie dOro de Pistis quedarás deslumbrado por la perfecta combinación del dorado de la arena, del plateado de las rocas y del turquesa y verde del mar y de la vegetación. En Scivu, otra joya del Mediterráneo, podrás admirar tres kilómetros de dunas y mar azul. Otra impresionante extensión de arena, también de dos kilómetros, es la playa de Marina di Arbus. Entre Torre y Marina se encuentran Portu Maga y Funtanazza. En el extremo sur de la costa de Arbus se alza el cabo Pecora, meta de los amantes de la pesca submarina.