Ubicada en el municipio de San Teodoro, la playa está más allá del monte de Punta Aldìa, que marca la frontera con la orilla de La Cinta. La línea costera que se extiende a lo largo de la playa está salpicada de plantas de mimosa y cardos, entre otras especies vegetales.

En un mar de aguas poco profundas, se extiende esta playa muy adecuada para los niños y sus juegos. El agua es transparente y refleja los rayos del sol que crean tonos verdes y azules.

Detrás de la playa hay una gran zona cubierta de vegetación y estanques que crean un auténtico museo natural de gran encanto.
 

Es un lugar ideal para las familias con niños, las parejas o los solteros en busca de paisajes marinos de ensueño. El parking y los restaurantes convierten este lugar es un buen lugar para disfrutar con los seres queridos.