Se trata de una típica gran roca calcárea que se eleva en la cima de una alta colina boscosa de forma cónica, de 975 metros de altura. Destaca su extraña forma. De hecho, parece una seta con los bordes más erosionados en la base que en la parte alta. Tiene fuertes paredes verticales y son un ejemplo de la antigua cubierta mesozoica sometida a erosión, y con cavidades cársticas. En las grietas crecen plantas de robles y ejemplares típicos de la flora precuaternaria. En la zona hay ejemplares de la edad neolítica, nurágica y romana. Su Texile es uno de los símbolos, junto con las castañas, del pueblo de Aritzo. Esta roca está a la entrada al pueblo y aporta unos tonos y colores muy bonitos al paisaje.