Rodeado de bosques de encinas con el río Flumedosa y protegidos por la cadena del Gennargentu, el pueblo de Seui es uno de los más bonitos del interior de Cerdeña. Su topónimo es de origen incierto, seguramente que no es latín. Mucho antes del dominio romano, el territorio era frecuentado por el hombre, como demuestran diversos trazos y restos de monumentos nurágicos presentes en el territorio. En el Medioevo perteneció a la curadoría de Barbagia di Seulo, en el Reino de la jurisdicción de Calari. Después, tras de la dominación pisana, entró a formar parte del sistema político y administrativo catalano-aragonés, pasando a formar parte de los feudos de Nicolò Carròs, Bartolomeo Subirats y Guglielmo Montgry. Desde 1365 forma parte de las instituciones judiciales y es absorbido por el Reino de Arborea. Finalmente, vuelve a formar parte del feudo de los Carròs. El pueblo está formado por una red de pequeñas calles alrededor de la parroquia de Santa Maria Magdalena, frente a la que se extienden palacetes del siglo XIX y viviendasque muestran los cánones de la arquitectura local rústica en piedra esquistosa, con elegantes arcos, balcones de madera y techos de tejas árabes. A casi 3 kilómetros del pueblo está la mina de carbón de San Sebastiano, descubierta en 1827 por Alberto Lamarmora. Un burgo antiguo suspendido entre el pasado, muy intersante para quien quiera conocer la Cerdeña montañosa.

La parroquia de Santa María Magdalena sin duda destaca, del siglo XVIII y modificada posteriormente. En su interior hay un bonito altar de madera y una fuente bautismal del siglo XVII. En la vía Roma y en el valle se levantan interesantes viviendas de piedra esquistosa y madera, con pequeños balcones en hierro forjado. Entre estas, destaca la casa Farci y un pequeño palacio liberty de principios del siglo XX. La primera es una casa museo dedicada al escritor y político Filiberto Farci y la tradición de Seui. la segunda aloja un museo arqueológico y etnográfico. Es de gran interés, además, la sede de la antigua cárcel española de 1647, donde se pueden visitar los espacios que durante siglos vivieron dramáticas experiencias humanas. Otro lugar cultural de interés es la Galería Cívic, en el Palacio Cívico S'Omu Comunali de finales del siglo XIX, que entre otros muchos objetos artísticos conserva valiosos cuadros del siglo XVII de la escuela de Caravaggio.

Una bonita costumbre tradicional de Seui es la fiesta de San Juan Bautista, que se celebra el 24 de junio: los ganaderos ofrecen para el almuerzo comunitario carne llamada "su cardamponi". En la fiesta de San Sebastiano y de San Antonio Abate se encienden grandes fogatas. Cerca del poblado está la antigua fábrica de la mina de antracita de San Sebastiano, en funcionamiento hasta 1950. Además, se puede visitar el monumento nurágico "Ardorai". A unos 100 metros de altura, totalmente rodeada del verde de los alrededores, se levanta la iglesia de San Cristoforo. Se recomienda hacer un paseo por el bosque de Montarbu, lleno de perfumes selváticos y habitado por raras especies animales.