El pueblo de Sadali se sitúa en los márgenes del "Taccu di Sadali", amplio altiplano calcáreo. El centro poblado, un pintoresco burgo de origen medieval, se crea antes de 1335 y se desarrolla alrededor de la antigua parroquia de San Valentín.
A una altura de 750 metros sobre el nivel del mar, está rodeado por un territorio muy variado y articulado, con bosques de encina, roble, alcornocal y alcoroque. El topónimo es de origen incierto, probablemente prerromano. En el Medioevo perteneció a la curatoría de Barbagia di Seulo, en el Giudicato de Calari.

De gran valor histórico es la parroquia de San Valentín, de origen bizantino tardío, con un antiguo altar de leña del siglo XVII. Destaca el santuario, que es el único en Cerdeña, nombrado para un mártir romano que vivió en el siglo III. No lejos de la iglesia hay una cascada cuyas aguas terminan en un abismo subterráneo llamado "Sa bucca manna" (la gran boca). Se recomienda un paseo por las calles del pueblo hasta la fresca y armoniosa cascada, en el interior de un centro poblado. En el anillo territorial que incluye Sadali se levanta la iglesia de San Antonio, llamada Sant'Antonio de su fogu, la iglesia de Santa Maria, del siglo XV-XVI, y de Sant'Elena imperatrice. Cerca del pueblo está el monumento nurágico "Accodulazzo" o Accoudulassu, donde se han encontrado restos de obsidiana y vasos prehistóricos con fragmentos de cerámica de la edad romana. Hay que visitar la gruta de Ias Janas, de 350 m y accesible casi en su totalidad (cinco de los seis espacios) con un guía. Según cuenta la leyenda, las cavidades fueron habitadas por tres janas, personajes mitológicos mitad hada y mitad bruja, protagonistas de una antigua leyenda. En el campo de los alrededores destaca la presencia de una fresca cascada llamada "Su Stampu de Su Turruno", un generoso manantial que nace en una pared vertical en un bonito paisaje natural. Para conocer los instrumentos de trabajo que se usaban en el pasado para las actividades cotidianas por los habitantes de Sadali, se recomienda visitar el antiguo molino de agua del siglo XVII, construido en madera y hierro. Destacan los eventos que cada año animan las calles vías del pueblo, como la fiesta de la Virgen de Itria, con una procesión solemne y colorida que se celebra en el centro del pueblo y llega hasta la iglesia, a unos diez kilómetros del pueblo.