El nombre original, nurache ‘e losas, significa ‘nuraghe de las tumbas’, y hace referencia a las urnas funerarias romanas excavadas en la roca que surge en los márgenes del área. El perfil inconfundible de la nuraghe Losa se yergue sobre el altiplano basáltico de Abbasanta, a cinco kilómetros del pequeño centro de Oristanese. Caminando alrededor de su poderosa estructura, sólida y plana, con planta de triángulo equilátero, notarás una perspectiva que recuerda la alta proa de una nave. Es una de las expresiones más notables y características de la arquitectura nurágica, sede de excavaciones arqueológicas desde el siglo XIX y se distingue por el diseño orgánico, los volúmenes compactos y el refinamiento de las técnicas de construcción. Alrededor se conservan los restos de un amplio asentamiento inmerso en el verde de la vegetación mediterránea, testigo de los acontecimientos milenarios del lugar, desde la edad nurágica a la edad romana, cuando fue usada para objetivos funerarios y después hasta la Alta Edad Media (siglo VII-VIII).

El complejo, completamente construido con grandes bloques de basalto, está formado por un nuraghe trilobular, que se remonta al Bronce medio (siglo XV-XIV a.C.), un antemuro y restos de una aldea de cabañas circulares, realizadas entre el Bronce reciente y la edad de hierro (XIII-IX a.C.). En la entrada, descubrirás que la enorme masa compacta, secreto del extraordinario estado de conservación, contiene también estancias espaciosas. No está presente el patio descubierto, característico de la gran parte de los nuraghi complejos, quizás sustituido en sus funciones por espacios exteriores. Accederás por la entrada principal, a una parte elevada respecto al campo, y por un pasillo rectilíneo llegarás a la torre central original troncocónica (mastio) y las dos torres laterales. Puede accederse a la posterior desde una entrada secundaria. Avanzarás por los claroscuros del pasillo, respirarás el olor de las piedras cubiertas de musgo, revivirás las sensaciones de la mítica edad nurágica.

Superado el alto umbral, encontrarás tres vestíbulos que llevan a otras tantas cámaras cubiertas de tholos (falsa cúpula). La torre central o mastio con una altura de 13 metros, originalmente más, tiene una estructura clásica: amplia cámara de base con tres nichos dispuestos en cruz. Una rampa en espiral sube en sentido horario hasta la pequeña cámara superior, antes llegaba también hasta el vértice. Alrededor están dispuestas las tres torres menores con cámaras altas y estrechas, unidas entre ellas por la construcción que encierra toda la estructura. En su interior están los tres pozos usados como almacenes para reservas alimentarias u otros materiales. La torre principal y el bastión trilobular están rodeados por una larga y poderosa muralla de forma oval, provista de puertas y dos torres salientes con paredes perforadas por ranuras. En la parte posterior, se extiende el antemuro , al norte y al oeste, cubriendo un estrecho patio. En la base de la torre occidental hay una cisterna. Delante de la entrada de la fachada, visitarás un imponente edificio redondo, presumiblemente con funciones importantes, quizás cabaña de las reuniones, como sugieren dos entradas contrapuestas, dos amplios nichos, cuatro jambas y cinco ranuras. Del amplísimo asentamiento situado alrededor, que cubre tres hectáreas y media, solo una pequeña parte se ha excavado. En varios puntos observarás restos de viviendas nurágicas y sobre todo casas de la época tardopúnica, romana republicana e imperial, tardoromana y bizantina.

A una cierta distancia de las viviendas se erguían los monumentos funerarios y de culto: 120 metros al suroeste de la muralla, admirarás una tumba de Gigantes construida con bloques perfectamente elaborados, en gran parte desmantelada durante los milenios.