Arena muy fina e inmaculada, fondo límpido, agua hasta los tobillos por decenas de metros, colores turquesa y celeste del mar que se confunde con el cielo, un panorama sugestivo ofrecido por las torres del entorno. Entre los farallones de Cabo Falcone, la isla Piana y Asinara, que protegen del ímpetu del mar, surge la plaza de la Pelosa: un paraíso tropical que les hará sentir como en una película. Los turistas de todo el mundo, después de la visita, definen así un cuadro perfecto en el cual participan elementos naturales e históricos. Durante la permanencia en el norte de Cerdeña es obligatorio hacer una etapa en la playa-icono de Stintino, reconocida universalmente como una de las más hermosas de Europa.

Gracias a la barrera natural, el agua está siempre en calma, incluso cuando sopla fuerte el viento mistral. Alrededor de la maquia mediterránea, en particular los enebros, te recuerdan que estás en Cerdeña, a pesar del aspecto caribeño. En frente se encuentra un islote, con torre aragonesa que se remonta al 1578. Es el símbolo de la Pelosa, llegarás a pie después de atravesar otra deliciosa caleta, L​a Pelosetta,​que está al lado de su ‘hermana mayor’. La zona es celada por la antigua torre sarracena del Falcone. Frente a la isla Piana, antes zona de pastoreo para el ganado, que nadaba hasta tierra arrastrado por barcos, tan plana que obstruye el espectáculo de las majestuosas rocas de Asinara que se levantan a sus espaldas. Podrás recorrer la fascinante y misteriosa isla-parque donde parece que el tiempo se detuvo, embarcándose en el puerto turístico de Stintino o en el muelle del Ancora en barcos o lanchas de excursión timoneados por operadores autorizados.

La pequeña y sugestiva aldea de Stintino se encuentra a aprox. cinco kilómetros de la Pelosa, y se conecta también con servicios de autobús-lanzadera. En el pueblo y a lo largo de la carretera de la playa, encontrarás estructuras hoteleras y restaurantes donde poder degustar las exquisiteces locales: langosta y botarga de atún entre otras. La pesca y elaboración del atún es una de las antiguas tradiciones locales, que podrás revivir en el museo delle Tonnare. En el territorio de Stintino podrás relajarte también con otras maravillas costeras, como las piedrecillas blancas y el mar de colores deslumbrantes de la larguísima playa Saline.