La iglesia y el convento de las Carmelitas se encuentran en la Via del Carmine en Oristano, a poca distancia de la catedral y la plaza dedicada a Eleanora de Arborea.

Contexto ambiental

El territorio de Oristano es rico en asentamientos desde épocas prehistóricas. El centro urbano, que se formó en la época bizantina, fue la capital del juzgado (distrito sardo) de Arborea y, aunque fue reorganizado, mantuvo su importancia en siglos posteriores.

Descripción

El complejo del Carmen es considerado la obra maestra del ingeniero militar piamontés Giuseppe Viana, así como el más valioso y logrado ejemplo de rococó en Cerdeña.

Estudiante de Benedetto Alfieri, Viana llegó a Cerdeña en 1771 como medidor militar contratado por los oficiales ingenieros piamonteses dependientes del Real Cuerpo de Artillería, que cumplieron roles no solo en las fortificaciones, sino también en la construcción de importantes monumentos arquitectónicos de la isla.

El proyecto para el complejo conventual de los Carmelitas con la iglesia adyacente se remonta a 1776, pero las obras fueron terminadas recién en 1785. El proyecto le valió a Giuseppe Viana, en 1777, el título de Real Arquitecto en Cerdeña, otorgado por el Colegio de Constructores de Turín. En 1866, el convento se convirtió en la sede de la Comandancia del Arma de los Carabineros y actualmente, después de una reciente restauración, se utiliza como centro de eventos culturales.

En la fachada del convento se introdujeron, de modo regular, puertas y ventanas enmarcadas por simples cornisas. La iglesia, que se acopla a los lados sur y este del complejo, tiene una fachada de arenisca, articulada por lesenas lisas y poco acentuadas coronadas por capiteles jónicos. En el centro, sobre el amplio portal, se insertan una placa de mármol y el emblema de la casa D'Arcais, a la que pertenecía Don Damiano Nurra, quien financió la obra luego donada a los Carmelitas en 1782.

En la parte superior de la fachada, se puede ver una gran ventana reniforme, rompiéndolos, entre la ligera cornisa marcapiso y el tímpano, sobre el cual un pilar barroco sostiene una pequeña cruz. Detrás de la fachada se encuentra la torre del campanario y la cúpula, ambas revestidas de tejas de mayólica de colores. El interior, bien proporcionado y armonioso, presenta una sola nave frente a la cual hay cuatro capillas idénticas. En la zona presbiterial se abren, iluminándola, las arcadas de la galería sobreelevada que rodea el altar, mientras que un alto y luminoso tiburio sostiene la cúpula elíptica, típicamente rococó.