La Cala Grande en el Valle de la Luna conforma este pequeño valle de unos 500 metros, con grandes masas de granito creadas por el clima. Entre los acantilados surgen calas escondidas, de un mar de aguas verdes y cristalinas, un lugar mágico por el gran contraste del color dorado de las rocas y el verde brillante de la mancha mediterránea, con madroños, mirtos y brezo.

Desde los años 60 la zona fue residencia de un grupo de hippies y naturistas que lo han mantenido limpio y puro. El nombre de "Valle de la Luna" fue acuñado por ellos por el especial color blanco de las rocas bajo la luna.

Descubre este mundo de paz y naturaleza, sin perderte otras bellezas del Valle como la Cala l'Ea y la Cala Mezzu.