En el municipio de Baunei, a mitad de camino entre otros maravillosos paraísos de la costa de Ogliastra, como cala Goloritzé y cala Luna, y cerca de la gruta del Fico y de cala Sisine, está la famosa cala Biriola. La encantadora playa de pequeños cantos rodados blancos, protegida por acantilados calcáreos que describen un arco de más de dos kilómetros, se abre al final del encantador bosque homónimo, formado por encinas centenarias, enebros arraigados en las rocas y máquina mediterránea. Está enmarcada por un arco rocoso a ras de agua contra el cual rompen las olas y que completa este inolvidable cuadro. Gracias a sus aguas muy límpidas y ricas de peces, es ideal para practicar submarinismo o esnórquel.

Cala Biriola es accesible realizando una larga y dura caminata por los montes del Supramonte, partiendo del Golgo de Baunei, con algunos tramos de escalada, que es aconsejable recorrer acompañado de un guía experto, un equipo adecuado y mucha agua. El sendero pasa por el acantilado y permite disfrutar de unas vistas magníficas del mar. Los pastores y los carboneros, protagonistas de los principales oficios que se practicaban antiguamente, han dejado numerosos testimonios, como escaleras, pasarelas de troncos apretados y cables de acero para facilitar el paso de personas y animales hacia el mar donde cargar el carbón en barcazas. También es posible llegar a la cala en barcas particulares o barcos con salida desde Arbatax, Cala Gonone y Santa Maria Navarrese. Si eliges una barca o lancha particular, un poco antes de llegar debes darte una zambullida en las piscinas de Venus, un espejo de agua que va del turquesa al verde esmeralda, pasando por el celeste y el marino. Son auténticas piscinas naturales.