Las grandes grutas que se abren a lo largo de la costa de Dorgali deben su nombre a la foca monje, un magnífico ejemplar de mamífero que parece estar casi desaparecido en esta zona. La gruta, de 5 km de longitud se divide en dos tramos, y puede visitarse siguiendo caminos señalizados e iluminados a lo largo de 900 metros. El tramo sur está formado por una gran galería en la que entra el agua del mar y pueden contemplarse muchos lagos pequeños de agua dulce, alimentados por las aguas subterráneas, divididos en pequeñas playas de arena y muchas formaciones. El tramo norte es una patre fósil que ha llegado a este estado por la actividad kárstica de su interior. La visita solo recorre el tramo sur, a lo largo de un recorrido lleno de estalactitas y estalagmitas que ofrecen un espectáculo cromático extraordinario gracias a los haces de luz que penetran al interior, embellecido todo ello por el agua clara de un gran lago salado de la superficie de más de un quilómetro. Otro elemento a destacar es la docena de figuras danzantes pintadas en las paredes: se trata de grafitos del neolítico. Este recorrido de unos 30 minutos finaliza en la Playa de las Focas, donde la foca monje pare a sus crías.