Entre Campidano y Barbagia, entre la fértil llanura sarda que desde la época romana ocupó un lugar destacado entre las fuentes de aprovisionamiento de Roma (pero en realidad ya era conocida antes por su fuerza) y el macizo montañoso de Cerdeña central, inexpugnable durante tiempo como bastión de los invasores, se extiende el Sarcidano, una fértil región de colinas con paisajes de gran variedad. En el centro de esta región emerge Nurallao, que muestra al visitante sus tesoros de una forma a menudo inesperada. Situado en un territorio rico en manantiales, muestra un territorio verde en el que el visitante puede hacer excursiones y paseos en búsqueda de puntos tranquilos en los que aún se respiran los perfumes de las esencias arbóreas o se escuchan los sonidos de la naturaleza. En Nurallao se encuentra, no lejos de la parada de "Cignoni 'e Nieddu" de las Ferrovías de Cerdeña (el llamado Trencito Verde, que conecta Cagliari con Arbatax en la costa oriental y con Sorgono, en Cerdeña central), el Parque de Funtana Is Arinus. Aquí, tal y como su nombre indica, entre bosques de robles, encinas y alcornocales, desde un salto de más de 20 metros, se precipita una hermosísima cascada que aumenta el encanto de la naturaleza exuberante de este trayecto de campo. Desde este punto parte el río Sarcidano, que llena el dique de Barroccus, entre Isili y Nurallao.