La ciudad de Bosa, con palacios, iglesias del centro histórico, el castillo y la ex catedral románica de San Pedro fuera de la muralla y las antiguas curtidurías a lo largo del Temo, es uno de los lugares fluviales de mayor atracción turística de Cerdeña. Su centro histórico corresponde a Bosa “nova”, refundada en las riberas del río Temo, cerca del puerto fluvial. A partir del río, el burgo se expande hasta llegar a las laderas de la colina, donde se sitúa el barrio sa Costa, en cuya cumbre fue construido el castillo de Serravalle. En las proximidades a la catedral de San Pedro, en la ribera opuesto del Temo, se encuentra el núcleo de Bosa “vetus”, centro original del pueblo de Bosa. A 81 metros, se erige el castillo de Serravalle. Comúnmente denominado castillo de los Malaspina, debe este apelativo a la tradición según la que habría sido construido, en 1112, por la homónima familia de nobles toscanos asentados en la isla a mediados del XI. La fortificación todavía es objeto de estudios y excavaciones arqueológicas para redefinir la cronología y las intervenciones. Se han identificado tres fases cronológicas diferentes a partir de la primera instalación, probablemente en el siglo XII, a la que pertenecerían partes de la muralla norte que incluía una torre. De principios del siglo XIV sería la reconstrucción de la torre noreste, similar por tipología a las torres del Elefante y de San Pancrazio, en Cagliari, erigidas entre 1305 y 1307.

La torre está construida con piedra volcánica clara, sin almenas, pero que termina en una serie de repisas salientes. Estaba dividida en tres plantas. Posteriormente se construiría la gran muralla que incluía siete torres de diferente forma, muralla que, además de defender el castillo propiamente dicho, cercaba también la iglesia de Nuestra Señora de Sos Regnos Altos. Recientes excavaciones revolucionarían la cronología del lugar, adjudicando a un periodo posterior a la conquista de Arborea la realización de las estructuras actualmente visibles.