Un escenario de arqueología industrial que se asoma a un espléndido litoral. Buggerru nace de un pueblo minero fundado en 1864. Actualmente es un centro turístico, poblado por alrededor de mil habitantes, un quinto respecto a comienzos del siglo XX. El actual pueblo, donde sobresale la iglesia parroquial de San Giovanni Battista, se compone de casas dispuestas abanico sobre la escenográfica desembocadura al mar del valle del monte Caitas, un canal que dio el nombre a la mina Malfidano, la más importante de la epopeya minera entre el siglo XIX y comienzos del siglo XX y activa hasta el año 1979: en algo más de un siglo Buggerru, conocida por los romanos por la plata, produjo más de un millón de toneladas de zinc y 200 mil toneladas de plomo. Su moderno puerto coronado por la salida del Túnel Henry, es actualmente un museo a cielo abierto, un tiempo recorrido por el tren que transportaba el mineral extraído. Para completar tus conocimientos del mundo minero se encuentra el museo del Minero, restos de pozos y maquinarias, aldeas y senderos, las residencias y los edificios de la dirección. Entonces había electricidad, hospital escuela, biblioteca y un teatro. Se la llamaba la petite Paris por el ambiente creado por los directores (y familiares) de la sociedad francesa propietaria de la actividad de extracción. Sin embargo, los mineros vivían en condiciones inhumanas. En 1904 se convoca la primera huelga. Como respuesta el ejército disparó a los operarios: tres murieron y muchos resultaron heridos. Era el 4 de septiembre quedará impreso como el día de la Masacre de Buggerru. Fue la primera revuelta sindical, a la cual siguió la primera huelga general en Italia. En el pueblo se exponen las esculturas de Pinuccio Sciola dedicadas a los caídos.

En los alrededores del pueblo existe un sugestivo tramo de costa delimitada al norte por Cabo Pecora y Portixeddu. A dos kilómetros al sur de pueblo, existe la espléndida ensenada de Cala Domestica, una joya encastrada entre los acantilados calcáreos: al fondo un fiordo vigilado por una torre española (siglo XVIII), encontrarás una playa de arena suave de colores entre blanco, dorado y ámbar. Hasta 1940 de aquí se embarcaban los minerales extraídos en las minas de Masua. Delante se asoma un mar de entre los más hermosos de Cerdeña. A la derecha del puerto surge la playa de Buggerru de una arena suave y bañada por el mar celeste. Al norte encontrarás las dunas de arena de San Nicolao, y a su espalda el orgulloso pinar, ideal para excursiones en mountain bike. Las playas se llaman Is Compingius (los pinos) e Is Compingieddus (pequeños pinos). Hay que destacar la Gruta Azzurra, los farallones de punta Nido del Águila y tantos acantilados altos más de cien metros, perfectos para el climbing. Entre junio y julio, no te pierdas la feria del Pescado y de los erizos de mar,