Su peculiar nombre hace referencia a la tranquilidad del atraque, conocido ya desde la época fenicia, que no reserva sorpresas desagradables para la gran cantidad de navegantes que pueden amarrar cómodamente sus barcos. Esta es la peculiaridad de este tramo de costa oristanese, visitada sobre todo por bañistas que se trasladan en botes, que pueden dejarse en la orilla con la ayuda de rampas.