El contexto medioambiental Sassari, extendida en una meseta calcárea ligeramente inclinada, al margen de la planicie que desciende hacia el mar, es la segunda ciudad de Cerdeña por su número de habitantes y por la importancia económica, política y cultural.

Descripción Las continuas intervenciones de reestructuración y modernización que se han llevado a cabo a lo largo de los siglos en la catedral de San Nicola, han probado la coherencia estructural y estilística del edificio, pero también lo han determinado como un preciado ejemplo de palimpsesto arquitectónico en el que no faltan soluciones originales. Es un antiguo registro monástico, el "Condaghe di S. Pietro di Silki", que nos aporta la primera referencia documentada. De hecho, en un acta de 1135, se habla de iglesia "Sancti Nicolai de Tathari". No se ha obtenido nada de estas antiguas estructuras, que datan del siglo XII. Al siglo XIII pertenecen las cuatro órdenes que quedan en pie de la torre del campanario que, en 1756, fue sobreelevada con un cuerpo octogonal que termina en un cupulino.

Entre 1480 y 1505 (año de consagración del altar mayor), la catedral, tras su traspaso de la sede episcopal por Torres hacia Sassari (1441), así como después de la expansión demográfica de la ciudad, fue reedificada y ampliada según los cánones de la arquitectura gótica de estilo catalán y valenciano: con una única nave con capillas laterales y ábside cuadrado. En el cruce con el transepto, es cubierta por una cúpula hemisférica. Durante el siglo XVII y hasta las primeras décadas del siglo XVIII, se llevaron a cabo grandes intervenciones de reestructuración, entre ellas, la de 1681 de la mano de Balthasar Romero: en el transepto y en las capillas laterales, se sustituyeron las bóvedas de crucería nervada por las bóvedas de cajón; se abrió el ábside semicircular; se reforzaron los laterales y; sobre todo, se intervino en la fachada gótica que, debido a los relevantes problemas estructurales, se derrumbó junto con la arcada más próxima.

Para contrastar los empujes de las bóvedas, se erigió un complejo organismo de marquesinas de tres bóvedas de cuatro pilares cubierto por bóvedas esterales, dominado por un segundo orden y un fastigio curvilíneo. La fachada está dividida en tres órdenes: el primero está formado por un pórtico de tres bóvedas de cuatro pilares; en este ambiente, cubierto por una bóveda de crucería nervada y dovelada según la manera catalana, aparece el portal de entrada a la iglesia, abierto a la verdadera fachada. El segundo orden representa, desde un punto de vista figurativo, el más significativo. En los tres espejos del muro, se abren tres nichos diferentes entre sí por su forma, pero todos superciliados, en los que se encuentran las estatuas de los Santos mártires turritanos, Gavino, Proto y Gianuario. El último orden está formado por el amplio frontal cercado por una ancha, moldeada y adornada cornisa que sigue la progresión en candil. El único nicho aloja los restos de San Nicola da Bari, patrono de Sassari. En el vértice de fastigio, a modo de fijación y casi sello de la nueva fachada, está la figura del Padre Eterno. En 1690, se erigió el nuevo altar mayor y, a lo largo de los siglos XVIII y XIX, se añadieron numerosas decoraciones plásticas y pictóricas.