La playa de Porto Ferro, límite septentrional de la riviera del Corallo, se extiende unos 2 quilómetros y está dominada por tres torres de vigilancia españolas del siglo XVII. Está cubierta por arena de color ocre cuyos granos se mezclan en ciertos tramos con conchas y rocas que surgen. Esta bonita cala cada año atrae a un gran número de bañistas por muchas razones. La primera, por la belleza de sus aguas claras y cristalinas que se adentran en la profunda ensenada, jugando con la orilla arenosa y las rocas de traquita rosa. Segundo, la playa se encuentra enmarcada en una magnífica extensión verde, un bosque de pinos que la conecta el cercano lago de Baratz, el único natural en toda Cerdeña.