“El rey Carlo Emanuele (…) convirtió con éxito, (...) la isla hostil en una región de pesca y comercio para que procurarse al reino y al extranjero riqueza y bienestar”. La inscripción se destaca en la puerta sur del castillo sabaudo: fue la primera construcción en albañilería (1738) en aquel entonces naciente Carloforte, burgo construido en una acropoli natural.

El fortín se alzó como cuerpo de guardia y sede de reuniones, luego llegó a ser y lugar de reclusión. Renovado, hoy en día acoge al museo municipal, llamando museo del Mare. Dentro encontrarás el cuento de una comunidad de la Liguria trasladada desde Tabarka (en Túnez) en la isla sulcitana de san Pietro, hoy accesible en 40 minutos en ferry desde Calasetta y Portoscuso.

La primera de seis salas incluye los documentos de la colonización. La segunda expone hallazgos relacionados con la pesca, elaboración y conservación del atún, actividad que dio fama a la isla en el mundo. Admirarás un modelo de almadraba, que representa un conjunto de anclas y redes que forman la ‘jaula’ para la matanza, y la maqueta de lo stabilimento del siglo XIX de Portopaglia. Cada año, entre finales de mayo y principios de junio, Carloforte celebra la tradición, con un evento gastronómico internacional, el Girotonno. El recorrido por el museo continúa con la sala malacológica, que incluye una colección de conchas mediterráneas. En la Sala Galanzieri, por otro lado, se encuentran documentos sobre los barqueros que conectaban la isla con las minas del Sulcis (en concreto Porto Flavia) para trasladar los minerales, incluso,
herramientas utilizadas en la navegación a vela latina. La visita se concluye en una sala de actividades campesinas y otra dedicada al pintor Mario Emanuelli.

Después de la visita al museo, no te pierdas la oportunidad de explorar las costas irregulares y las maravillosas ensenadas de San Pietro. Al norte encontrarás la romántica Cala Vinagra; en noroeste el profundo fiordo que termina con la preciosa Cala Fico; al oeste el imponente promontorio de Capo Sandalo, dominado por el faro del siglo XIX más occidental de Italia; al sur La Conca, con acantilados desplomados, y le Colonne, con dos farallones que sobresalen del agua, símbolo de Carloforte.