La Iglesia de San Miguel de Salvenero, que destaca por sus dimensiones y su significado en el paisaje románico sardo, fue modificada durante las restauraciones de principios del siglo XX. Su primera mención documental data de 1138, cuando el título "beati Michaelis de Salvenero" correspondía a una abadía dependiente de los monjes benedictinos de Vallombrosa. En la iglesia, de caliza y piedra volcánica, se puede identificar dos fases de construcción. La primera fase se caracteriza por una técnica propia de los edificios sardos entre fines del siglo XI y principios del siglo XII, con uso de pequeños y medianos cantones de caliza en los ábsides, en la fachada y en los lados. La segunda fase asume plena evidencia en la sacristía, con hileras de sillares de caliza regularmente alternados con hileras de sillares de piedra volcánica. En esta fábrica participaron los trabajadores que operaban en la vecina San Antonio de Salvenero, en el primer cuarto del siglo XIII. La iglesia presenta planta en cruz de tau, con aula de una sola nave y transepto con tres ábsides al sureste. La nave cuenta con una cubierta de madera, mientras que los brazos del transepto tienen bóveda de crucería, con el del noroeste conectado a la sacristía. La fachada tiene pilastras angulares robustas y se divide en tres espejos, con un óculo en eje con el portal y una luz cruciforme. Como puede verse en la foto de archivo, los ábsides fueron reconstruidos sin reinsertar los cantones con las cavidades para las cuencas de cerámica.