Al norte del Golfo de Oristano, en la península del Sinis, se extiende el estanque de Cabras que, con las anexas zonas húmedas de Mistras, Pauli 'e Sali, con el estanque de Sale Porcus, cerca de Putzu Idu, forma un ambiente húmedo de importancia internacional, reconocida por la Convención de Ramsar (Irán). El origen de estas áreas se debe a la formación de cordones de arena que, a lo largo del tiempo, han aislado tramos de mar, así como a la progresiva acumulación de escombros y sedimentos transportados por los ríos, entre ellos, el río Tirso.

El estanque de Cabras ocupa 2 200 hectáreas, además de ser uno de los ecosistemas palustres más ricos del Mediterráneo, muestra signos de vida económica y social que, desde hace tiempo, se desarrolla en la zona. Las construcciones semidestruidas y las cabañas pintorescas que se encuentran en las cercanías dan testimonio de la principal actividad desarrollada en sus aguas, ricas en musgos, lisas, anguilas, herreras y lubinas: la pesca. Ésta se llevaba a cabo en embarcaciones realizadas con el entrelazado de hierbas palustres (fassonis); sobre todo, en la zona más importante del estanque, Mar'e Pontis. No solamente las variedades pesqueras enriquecen el ecosistema de los estanques del Sinis, sino que también permiten la frecuentación de numerosas especies de aves acuáticas, como el pato colorado, un pato en peligro de extinción, el flamenco rojo y los cormoranes. En los acantilados de la costa, además, se reproducen el gorrión solitario, el halcón peregrino y la gaviota real.