Es sin duda una de las calas más bellas del parque nacional de La Maddalena. La playa de Cala Coticcio se encuentra en la parte nororiental de Caprera, la segunda isla más grande del archipiélago, frente al escollo Murru. Su arena fina e inmaculada, casi deslumbrante, y los tonos del mar cristalino están enmarcados por rocas rosadas y arbustos de maquis mediterráneo.
La playa, una auténtica piscina natural, conocida también con el nombre de «Tahití», está sujeta a protección medioambiental. Se puede llegar tanto por mar — con barcos que organizan excursiones por el archipiélago — como por tierra, a través de un sendero de trekking parcialmente sin asfaltar, con desnivel variable, entre las rocas.
La fatigosa caminata — que debe realizarse con zapatillas deportivas y una buena reserva de agua — se verá recompensada, tras el último tramo bastante empinado, por el resplandor iridiscente del mar. Podrás admirar el impresionante panorama marino, sus colores luminosos y el fondo de las imponentes rocas, y disfrutar del relax y la paz que ofrecen. Después, sumérgete en la reserva natural: un auténtico acuario con muchísimas especies de peces y estrellas de mar. Ideal para los amantes del snorkel.
La «Tahití sarda» no es desde luego la única perla costera de Caprera. No muy lejos, hacia el sureste, vale la pena visitar la cala Portese (o cala dei Due Mari), otro de los orgullos de la isla, y la espléndida spiaggia del Relitto, caracterizada por su arena blanca y fina y el esqueleto de una antigua nave en la orilla. Al oeste, no te pierdas las aguas azules de Cala Napoletana, la naturaleza salvaje de Cala Garibaldi y la extensión de arena clara de Cala Serena. Tras un chapuzón en el paraíso, en Caprera es imprescindible visitar la residencia del Héroe de los dos mundos durante los últimos 26 años de su vida: el Compendio di Giuseppe Garibaldi con su Casa Bianca, uno de los museos más visitados de Italia.