En las pendientes de la cadena del Goceano ("Sa Costera" en sardo), a unos 600 m de altura, se levanta el pueblo de Burgos, a los pies del castillo del mismo nombre. Esta construcción es el monumento más importante del municipio, data del 1134 y es obra del giudice Gonnario I di Torres con el fin de controlar los límites del giudicato. A finales del siglo XIII el castillo pasó primero a manos de Génova, después a la familia de los Doria, y a mediados del siglo XIV fue adquirido por los giudici de Arborea, que mediante ciertos privilegios favoreció el repoblamiento de toda la zona. Finalmente, tras la abolición del giudicato de Arborea, los Aragoneses perdieron el interés por el castillo y el valle, dejándolos a manos de la desvastación y la destrucción. El pueblo data de 1337, cuando Mariano d'Arborea envió 24 colonias con sus familias (procedentes de Villanova Monteleone) para que cultivaran las tierras de la Corona. El pueblo hoy está separado en dos partes: una cerca del castillo, con estrechas calles típicamente medievales, casas de ladrillos con techo de doble faldón. y la más reciente, de estructura moderna. El territorio de Burgos conoció una población de épocas muy antiguas, encontrando necrópolis en domus de janas de la época neolítica, como la de S'Unighedda, y muchos monumentos nurágicos de la edad del Bronce, entre ellos el monumento nurágico Costa o S'Unighedda, en el interior del Bosque de Burgos.