Sagrado y profano, fe y leyenda: es el momento de Ardia

Ardia - Sedilo

Sagrado y profano, fe y leyenda: es el momento de Ardia

En Sedilo, el corazón de Cerdeña, se organiza un evento de identidad Sarda que se pierde en las nieblas del tiempo: una carrera salvaje de caballeros en defensa de la devoción por el emperador San Constantino
un eveneto único, fuera del tiempo, que evoca una famosa batalla

Iluminado por una aparación nocturna, el jóven emperador Constantino dio órdenes para que sobre el escudo de sus soldados fuese puesta una cruz con la escrita In hoc signo vinces (con esta insignia vencrerás). A pesar de ser inferior en número, su ejército ganó la batalla del Puente Milvio el 28 de octubre de 312 contra los "paganos" de Majencio, autoproclamándose, con el apoyo del Senado, "augusto" de Italia y África. Al año siguiente Costantino promulgó en Milán el edicto que habría garantizado el final de las persecuciones sufridas por los cristianos. En Sedilo, pequeño pueblo en el centro de la isla, al emperador romano se lo llama el santu Antine y es en absoluto el santo más venerado, un culto de origen bizantina que revive cada año, el 6 y 7 de julio, en un acontecimiento evocador y misterioso: s'Ardia.

sos tremenes - ardia
un anfiteatro natural con una multitud reunida que acoje la carrera desenfrenada

Esta fiesta sedilese se originó a raiz de otra visión mística, de don Giommaria Ledda, que, esclavo de los moros, construyó el encantador Santuario de santu Antine, de origen medieval, reconstruido en estilo gótico en 1600. La iglesia es la mitad de la desenfrenada carrera a caballo del 6 y 7 de julio. Los "cavalieri" se congregan en la tarde del 6 frente en la casa del párroco, para la entrega de sa pandèla (la bandera) al jefe de carrera y a los dos caballeros escogidos por él (segunda y tercera bandera). Una procesión de autoridades y de cien caballeros siguen su marcha a paso de hombre hasta llegar frente a Frontigheddu, al sur de la ciudad. Un pequeño promontorio natural desde donde se puede dominar la escena: la multitud en espera ferviente llena el Santuario, el anfiteatro natural del evento. Parte de repente la Ardia, levantando polvo, entre los disparos de los fusileros que abren camino al desfile, y provocan la incitación del público.

Ardia - Sedilo
tradición secular, que se repite identica al anochecer y al amanecer

Los caballeros descienden a ritmo descenfrenado el recorrido ondulante desde "su Frontigheddu" hasta el Santuario, haciendo galopar los caballos en un terreno lleno de hoyos. La carrera es conducida por tres pandelas, detrás de ellos la escolta de jinetes vestidos con camisa blanca, que representan el ejército de San Constantino. Los siguen otros jinetes que tratan de superar las pandele: representan el ejército pagano de Majencio. Una vez que llegan a la Iglesia prosiguen al paso por siete vueltas alrededor del templo. Entonces el jefe de carrera espolea su caballo y la carrera se reanuda temeraria a lo largo de dos alas de la muchedumbre, hacia sa Muredda, un círculo de mampostería con una cruz en el centro. En la madrugada del 7 de julio el ritual se repite idéntico. En la tarde, es el turno de la procesión en honor de San Constantino, mientras que en el segundo domingo después de la Ardia a caballo tiene lugar la de a pie, con el mismo recorrido.

Ardia - Sedilo
Ardia - Sedilo
una aldea milenaria con vistas al lago de Omodeo

Ardia proviene del verbo bardiare que significa protejer. Pandelas e iscortas , valientes jinetes que llevan los banderas, así protegen jefe de carrera y estandarte del ímpetu de los 'paganos'. La obligación de impedir la superación de sa prima pandela cueste lo que cueste: simbolizaría la derrota del cristianismo. Teatro de la Representación escénica de la vigorosa defensa de la fe es Sedio. Los protagonistas son los jinetes, las autoridades civiles y eclesiásticas, la banda musical y los fusileros y, sobretodo, la entera comunidad sedilese dedicada por meses y meses a los preparativos. Una vitrina para una bellisima aldea milenaria, famosa por el vinagrey las delicias locales, rodeado de un espléndido territorio con vistas al lago Omodeo y tachonado de excelencias arqueológicas, como el complejo nuragicoIloi y del domus de Janas de Ispiluncas.

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