El contexto medioambiental Ubicado en el histórico barrio de Villanova, el claustro representa la única supervivencia monumental del complejo de San Domenico, después de la destrucción por los bombardeos de 1943. El barrio se formó a los pies del Castillo, después de que éste se convirtiera, en el siglo XIII, en la sede del poder ciudadano.

Descripción El asentamiento de los Dominicanos en Cagliari data del siglo XIII, pero la iglesia de San Domenico, en el barrio de Villanove, fue implantada en la primera mitad del siglo XV, bajo el modelo de la catedral de Girona. Modificada a lo largo de los siglos sucesivos, mantuvo las formas gótico-catalanas originales hasta 1943, cuando fue casi completamente destruida en los bombardeos de la ciudad. La reconstrucción, después de la guerra, sólo consiguió recuperar pocas estructuras de la antigua iglesia. Se conservan dos brazos del claustro, uno del siglo XV y el otro del siglo XVI. El claustro presenta una planta cuadrangular con un perímetro aproximado de 25 cm por lado. El ala O consta de siete capillas del siglo XV, abovedadas en crucería, nervada con dovela central colgante. Las arcadas están divididas en subarcos moldurados que se alzan por capiteles fitozoomorfos sostenidos por sujeciones de arco troncopiramidales. En el ala S, también se aprecian dos órdenes de arcos de esta fase de construcción. El ala E y la N se derivan de la reconstrucción abovedada de Felipe II de España en 1598. Los cuatro lados del claustro están abiertos al jardín con arcos de medio punto colocados en pilares, más robustos en los lados S y O. Véanse la planta y las secciones del monumento

Historia de los estudios Los investigadores están de acuerdo en una primera instalación del siglo XIII, también confirmado por el descubrimiento de materiales cerámicos de finales del primer siglo, como muestra María Francesca Porcella (1993) y Donatella Salvi (1993). La cuestión es controvertida en relación a las sucesivas fases de construcción. Dionigi Scano (1929) y Renata Serra (1961) consideran que la transformación de San Domenico en forma gótico-catalana no se produjo hasta principios del siglo XVI, haciendo hincapié en el análisis formal de una dovela central colgante con las insignias de San Domenico en escudos de tipo samnita utilizados en España en el siglo XVI y nunca antes en Cerdeña. Después, la tesis fue revisada por Serra (1984), con una propuesta de datación de la iglesia antes del primer cuarto del siglo XV. Luisa Degioannis (1993) subraya la importancia del retablo dedicado a los santos Pedro de Verona y Marco, fabricado por Joan Figuera entre 1456 y 1477, como final para la iglesia. En relación a estas últimas adquisiciones, Francesca Segni Pulvirenti y Aldo Sari (1994) proponen una cronología comprendida en la primera mitad del XV.