Frente al Estrecho de Bonifacio, la amplia isla de Razzoli, con 1500 metros cuadrados, ofrece un aspecto especialmente irregular debido a la formación rocosa de las altas costas de granito y a la vegetación limitada por la fuerza del viento. En el extremo norte, el faro del siglo XIX protege el paso por el Estrecho: desde aquí y desde el Monte Sombrero, que con sus 65 metros de altura, es la elevación más alta de la isla, desde donde se puede disfrutar de una espectacular vista panorámica de Córcega y Cerdeña. Razzoli se separa de la vecina Santa Maria por un estrecho de pocas decenas de metros y aguas poco profundas. En el pasado, en los días en que el viento hacía difícil atracar en Cala Lunga, los burros servían para transportar las provisiones para el guardián del faro y su familia. De ahí el nombre de Passo degli Asinelli (Paso de los Burros). Entre las ensenadas, destaca Cala Bove Marino, que toma su nombre de la presencia, por última vez en 1997 en este archipiélago, de la foca monje, uno de los mamíferos más escasos del Mediterráneo, en peligro de extinción. Se estima que hoy existen alrededor de 500.