Situada en una llanura que baja hasta el mar del golfo de Asinara, Porto Torres es uno de los centros más importantes del norte de Cerdeña.
La presencia humana en el territorio del municipio data de la época prehistórica, como demuestran algunos pueblos prehistóricos y los numerosos monumentos y necrópolis presentes en el área.
La ciudad de "Turris Lybisonis", única colonia de ciudadanos romanos de la provincia "Sardinia", se llamaba "Iulia": por ello, su fundación se atribuye a César, que en 46 a.C. se quedó en Cerdeña, o bien a Octaviano, tras la victoria de Filippi del 42 a.C.

En la época romana el puerto y las actividades vinculadas eran el centro de la vida de la ciudad. La ciudad tenía relaciones comerciales con otros centros romanos de Cerdeña, en especial con Karalis, a la que se vinculaba como "caput viae" de la más importante arteria de la isla.
También destacan las relaciones con la madre patria: en Ostia, en la Plaza de las corporaciones se encuentra el mosaico que indica la "statio", la oficina de representación de los "Navicularii Turritani" de la colonia de "Turris Lybisonis", que se ocupaba de los transportes vía mar con Cerdeña.

En la edad medieval la importancia de Porto Torres se relaciona a su estado de sede episcopal: ya en 484 Turris aparece como una de las cinco sedes de Cerdeña. En el alto Medioevo, las incursiones vandálicas y sarracenas debilitaron la vitalidad del centro urbano y su puerto.
Con el surgir de los "giudicati" la ciudad se convierte nuevamente en un importante centro urbano del Giudicato di Torres. El puerto vuelve a ser centro de activos comercios y se establecen relaciones comerciales con los mercaderes pisanos y genoveses. La construcción de la Basílica de San Gavino, la iglesia románica más grande de la isla, en un área de cementerio paleocristiano, data del periodo entre 1030 y 1080.
El centro pierde importancia en el curso del siglo XIII, cuando Sassari pasa de simple "villa" a municipio. Con la separación del poder judicial, el centro costero se convierte en puerto y satélite del Municipio de Sassari, hasta que en 1441 pierde también el título de sede obispal.

En el territorio de Porto Torres hay una serie de complejos arqueológicos como las Termas Centrales, llamadas "Palacio del Re Barbaro", porque la creencia popular manenía que era la sede del emperador Diocleciano. Cerca del área arqueológica se encuentra el museo "Antiquarium Turritano", donde se exponen restos de origen cerámico, estatuas de mármol y mosaicos encontrados durante las excavaciones en la adyacente Colonia Iulia Turris Libisonis.
Merece la pena visitar las Termas Maetzke, que deben su nombre del arqueólogo que entre 1958 y 1961 dirigió las operaciones de excavación, el Puente Romano, la pequeña iglesia de San Gavino en Mare (o de "Balai vicino"), levantada en el lugar donde está la primera sepultura de los mártires de Torres y la iglesia de Santu Ischabizzadu (o de "Balai lontano").

En el territorio municipal hay varios monumentos nurágicos, como el Nuraghe Margone, el Minciaredda y el Nuraghe Nieddu.
En la época aragonesa se construye la torre del centro del puerto, que tiempo atrás servía de faro, junto a la de Abbacurrente.

Cada año, en mayo, se conmemora a los mártires con la Festha Manna, la más importante y concurrida de la ciudad.
Cabe señalar también la fiesta de San Pietro, con música, bailes en la plaza y concursos de poesía.