La isla de Santo Stefano, con sus 3 quilómetros cuadrados, es la cuarta en extensión del Archipiélago de La Magdalena. Es un poco montañosa, y el punto más alto es el Monte Zucchero, que alcanza los 101 metros sobre el nivel del mar. Después del desmantelamiento de la base de la Marina Militar de los Estados Unidos, una parte de la isla está pendiente de un proyecto de desarrollo. El resto de Santo Stefano, visitado únicamente por los huéspedes de los alojamientos, hace que uno se pregunte cómo era el archipiélago de la Madalena antes de su "descubrimiento turístico". En la isla de Santo Stefano hay muchas erosiones en las rocas que sirvieron de refugio para el hombre desde la época del Neolítico. Entre ellas, destaca la cantera de granito de Villamarina, que se utilizó hasta la Segunda Guerra Mundial y en cuyo interior todavía hay bloques de piedra semiacabados, incluyendo un busto colosal de Costanzo Ciano, padre de Galeazzo y un jefe fascista, un auténtico monumento a la impermanencia y la transitoriedad del poder. Entre los pocos edificios de la isla de Santo Stefano cabe mencionar el Fuerte de San Giorgio (1773), también conocido como el Fuerte de Napoleón, ya que desde este edificio el general corso bombardeó la localidad de La Magdalena durante el ataque al archipiélago el 23 de febrero de 1793.