Descripción

El complejo consta de un nuraga, un pueblo, una tumba de los gigantes y un pozo sagrado. La presencia de la iglesia de Santa Sabina (de época medieval, pero hasta ahora destino de devoción popular) documenta la contigüidad de testimonios de diferentes épocas y la persistencia del carácter sagrado del lugar desde tiempos remotos hasta nuestros días.

El nuraga, de una sola torre (12,60 m de diámetro. 8,60 de alto residual), está hecho de grandes bloques de basalto, acabados con mayor cuidado en la parte superior del paramento. La entrada, orientada al sur (1,20 m de ancho. 1,82 m de alto), conduce a un corredor (1,20 m de ancho. 5,00 m de largo) con un techo que desciente hacia el ingreso de la cámara y con paredes voladizas. En la pared derecha del corridor se abre un nicho de ándito subrectangular con puerta trapezoidal arquitrabada, mientras que a la izquierda se encuentra la caja de la escalera, de entrada trapezoidal arquitrabada (1,5 m de ancho. 2,37 m de alto) y corte ojival (1,00 m de ancho promedio, 3,88 m de alto). La escalera se puede recorrer hasta la cima actual de la torre y presenta una tronera rectangular (0,30 m x 0,36 m). El corredor conduce a la cámara central, de planta circular (4,15 m de diámetro), que conserva el techo de ojiva (8,35 m de alto) y tres nichos en la pared dispuestos en cruz.

El nuraga data de 1600-1000 a.C. Delante del nuraga y cerca de la iglesia de Santa Sabina, se pueden ver los vestigios del pueblo nurágico, constituido por chozas de planta circular. El centro poblado fue reutilizado en la época romana.